Se ha quemado nuestra casa.
El dolor de ver cómo se quemaba nuestro bosque todavía nos acompaña.
Ver arder 15.000 hectáreas de lo que sentimos como nuestra verdadera casa ha sido desgarrador. Pasamos días y noches enteros con el estómago encogido, sintiendo una impotencia tremenda al ver cómo las llamas avanzaban sin freno, devorando nuestro querido Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel, y rozando la puerta de nuestros pueblos.
En Ulle sentimos el miedo muy de cerca. Queremos dar las gracias, con el corazón en la mano, a cada vecino, vecina y a las decenas de voluntarios que se dejaron la piel abriendo cortafuegos y limpiando el terreno para defendernos. Vuestra entrega fue un rayo de luz en medio de esta pesadilla.
La tarde del domingo 16 de agosto por fin llovió, y el agua ayudó a los bomberos y profesionales a frenarlo. Pero la alegría duró poco. Esa misma noche perdimos a un profesional de la UME que murió protegiéndonos. No hay palabras para agradecer su sacrificio ni para abrazar el dolor de su pérdida.
Todavía estamos asimilando lo sucedido. Se ha quemado nuestra casa…
Pero si algo tenemos claro es que no podemos olvidar este golpe; tenemos que aprender de él. Necesitamos pensar juntos qué tipo de cuidado y gestión necesita hoy nuestro Pirineo, nuestra tierra, nuestros pueblos, para hacer frente a un clima que está cambiando y que nos pone en peligro.
Para nosotras, familias de Abellota, ese camino empieza en nuestra escuela. Justo este junio recibimos el reconocimiento que nos sitúa como centro referente en educación ecosocial de la mano de la Fundación SM, FUHEM, Universidad de Cantabria y Fundación Biodiversidad, como parte de la red Vínculo Ecosocial
Hoy, este sello tiene más sentido que nunca. Después de lo ocurrido, seguiremos abrazando una educación que ponga la vida en el centro, que recoja los saberes y la memoria de nuestro territorio, que potencie la vida comunitaria y que aprenda directamente de sus ecosistemas.
Como decía Francis Hallé, un bosque no es una plantación industrial de árboles; es un caos sublime de diversidad donde cada ser vivo, desde el hongo más pequeño hasta el árbol más grande, es insustituible.
Seguiremos saliendo a los caminos, tocando la tierra, habitando, defendiendo y recuperando nuestro Pirineo de la única forma que sabemos: juntos, en comunidad y en la naturaleza.

Si eres una escuela rural y quieres también ser un centro ecosocial haz clic en este enlace para tener más información. Es un proceso muy interesante y de alto valor pedagógico que recomendamos a todas las escuelas.
Si te gusta nuestro proyecto y quieres colaborar, siendo semilla para que nuestra escuela siga entregando un aprendizaje en conexión con la naturaleza te dejamos toda la información en este enlace:
