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Preguntas frecuentes sobre la escuela.
Es una escuela con un enfoque educativo que utiliza el entorno natural como principal espacio de aprendizaje. En lugar de limitarse a las aulas tradicionales, los niños y niñas aprenden a través de la exploración, el juego y proyectos prácticos al aire libre, promoviendo autonomía, creatividad y conexión con el medio ambiente. Se promueve el método científico, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo.
En nuestra escuela, las condiciones climáticas son parte del aprendizaje. En días de lluvia, exceso de frío o viento, contamos con refugios que nos permiten protegernos y entrar en calor. Sin embargo, creemos que experiencias bajo la lluvia o la nieve nos ayudan a adaptarnos a las condiciones climatológicas y crean niños y niñas resilientes y abiertos al cambio.
Sí, se sigue el currículo autonómico con un enfoque adaptado al aprendizaje vivencial y en contacto con la naturaleza. Para nosotras el Curriculum de la comunidad de Aragón y la LOMLOE son guías abiertas y flexibles que adaptamos a nuestro contexto natural y social. Así son los ritmos naturales de los niños y niñas los que marcan el curriculum y no al revés. Buscamos que los aprendizajes sean vivenciales, por lo que organizamos el curriculum en sintonía con las estaciones del año.
Apostamos por la transversalidad, así los aprendizajes de las áreas no están aislados unos de otros, sino que se integran en centros de interés quincenales, que marcan nuestros proyectos y actividades en los diferentes momentos de trabajo y de juego.
Los estudios muestran que las niñas y niños que aprenden en la naturaleza desarrollan una mayor creatividad, habilidades sociales, capacidad de resolución de problemas y una mayor conciencia ambiental. También mejoran su bienestar emocional y físico al pasar tiempo al aire libre, lo que favorece su desarrollo integral.
Cada persona recibe atención individualizada. A través de un enfoque basado en la observación, identificamos las fortalezas y áreas de mejora de cada niño y cada niña. Los proyectos y actividades se adaptan para que cada estudiante pueda aprender a su propio ritmo y según sus intereses, respetando sus diferentes estilos de aprendizaje.
Todavía no. Nuestro equipo pedagógico y diferentes grupos de trabajo de la comunidad de familias Abellota, están trabajando sobre esta cuestión. Conocemos el proceso hacia la homologación y estamos en contacto con las administraciones de la zona para encontrar el edificio más adaptado a los requisitos que corresponden con la normativa actual sin poner en riesgo nuestro proyecto educativo, que apuesta por la sostenibilidad y el contacto diario y directo con la naturaleza. Trabajamos al mismo tiempo en conseguir reconocimiento como proyecto educativo pionero, que sale del marco actual de normativas para la escuela formal (que aún en España no reconoce las escuelas en la naturaleza como una opción más en el sistema educativo español, y por tanto, con una normativa especial en cuanto a sus instalaciones)
Para nosotras los límites son necesarios para el cuidado de la infancia. Los límites aportan un marco seguro y predecible que ayuda a los niños y niñas a desarrollar habilidades esenciales para la vida, como la autodisciplina o el autocontrol, así como el respeto a los demás o a uno mismo.
Además, para nosotras es muy importante la vida social que creamos y los acuerdos a los que llegamos para poder convivir. Estos acuerdos son límites que ellas y ellos mismos se ponen para facilitar la convivencia.
Aunque siempre existen riesgos inherentes a cualquier actividad, nuestra pedagogía invita a reconocer y manejar estos riesgos de manera segura. Para ello las ratios reducidas y el acompañamiento individualizado, la formación en primeros auxilios de las acompañantes y los protocolos de actuación en caso de accidente nos ayudan a brindar un marco de seguridad para la infancia.
Nuestra evaluación es competencial, usando sobre todo la observación sistemática y la tutorización familiar, que nos ayuda a recabar información de los momentos en los que cada uno se encuentra, así como sus potencialidades y necesidades.
Evaluamos los procesos de cada estudiante de manera holística, considerando su desarrollo social, emocional, cognitivo y físico. No nos basamos únicamente en exámenes o pruebas estandarizadas, sino que utilizamos observaciones, portafolios y proyectos para evaluar su aprendizaje. La autoevaluación y la reflexión, así como la coevaluación, también son parte importante de este proceso.
En nuestra escuela limitamos el uso de la tecnología a actividades que complementen el aprendizaje. El enfoque principal es la interacción directa con la naturaleza, promoviendo el aprendizaje práctico y experiencial. Para nosotras es muy importante trabajar el Procesamiento de la Información antes de ofrecer de manera libre materiales tecnológicos, para favorecer el pensamiento crítico, la creatividad, la búsqueda de soluciones..
Por otro lado, creemos que escribir “a mano” nos da la oportunidad de tener tiempo para ordenar el pensamiento, favorece la concentración y la salud mental y física.
En ocasiones, la tecnología puede utilizarse para proyectos específicos, como buscar información en proyectos de investigación, buscar y argumentar una noticia de actualidad, crear contenido para un proyecto en concreto que necesite difusión, etc. pero siempre en compañía de las adultas.
Nuestra misión es promover el uso de las nuevas tecnologías de manera responsable y coherente con las etapas de aprendizaje.
Partimos de la idea de que la vida de cualquier persona evoluciona continuamente (crecemos, hacemos nuevas amistades, viajamos, cambiamos de trabajo, nos mudamos…).
Por eso, en Abellota, trabajamos de diferentes formas, utilizando metodologías que fomentan la flexibilidad y les ofrecen herramientas diversas para enfrentarse al aprendizaje de manera plural.
A través de estas propuestas, fortalecemos su resiliencia y les ayudamos a adaptarse con confianza a los cambios.
Desde esta mirada, el paso al instituto (o a otros colegios) se vive como una transición más en su recorrido vital.
Sí, las escuelas bosque existen en muchos países europeos y cuentan con una larga trayectoria. Nacieron en Escandinavia a mediados del siglo XX, especialmente en Dinamarca, donde se crearon los primeros jardines de infancia en el bosque (børnehaver). Desde entonces, se han expandido a países como Suecia, Noruega, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España y otros.
En muchos de estos países, las escuelas bosque están reconocidas y forman parte del sistema educativo oficial, adaptando los currículos nacionales al aprendizaje al aire libre y al enfoque vivencial. Por ejemplo, en Alemania existen cientos de Waldkindergarten; en el Reino Unido, las Forest Schools se integran como parte del currículo infantil y primaria; y en España, varias comunidades autónomas permiten adaptar el currículo a contextos naturales.
Este modelo educativo pone el foco en el juego libre, la conexión con la naturaleza y el desarrollo integral de la infancia, y sigue ganando reconocimiento como una alternativa pedagógica sólida en toda Europa.
