Aprender en movimiento y en la naturaleza: la experiencia de la Escuela Bosque Abellota

Aprender en movimiento y en la naturaleza: la experiencia de la Escuela Bosque Abellota

En Ulle, un pequeño pueblo de apenas cuarenta habitantes a las afueras de Jaca, se encuentra la Escuela Bosque Abellota. Nuestro paisaje es de montaña: desde el valle vemos la cordillera pirenaica aún nevada, y sobre nuestras cabezas vuelan milanos, buitres y busardos. En el bosque canta la oropéndola recién llegada de África, acompañada por las abubillas y golondrinas. La primavera también nos regala orquídeas, que crecen hacia el sol con descaro.
Este es el escenario donde nuestros niños y niñas aprenden cada día: al aire libre, en contacto directo con la naturaleza y con la cultura rural que les rodea.


Una escuela que nace del territorio


La Escuela Bosque Abellota nació del sueño de madres y educadoras que querían algo distinto: una educación que no se viviera entre cuatro paredes, sino bajo el cielo, ligada a la vida y al entorno. Aquí los niños aprenden manipulando, experimentando, observando… y después, reflexionando juntos sobre lo vivido.
Creemos en una educación ecosocial, donde lo importante no son los libros de texto sino la vida: cuidar de los demás, cuidar del entorno y maravillarnos con lo que la naturaleza nos enseña cada día.


El movimiento como parte del aprendizaje


En nuestra escuela, moverse no es una distracción, sino parte esencial de aprender. Cuando corremos, saltamos o trepamos, no solo hacemos ejercicio: también entrenamos la concentración, la atención y el cerebro. Cada niño aprende a su manera, y muchos comprenden mejor las cosas mientras se mueven.
Por eso incorporamos juegos motores como herramientas educativas. El movimiento no es algo separado de las matemáticas, el arte o la ciencia, sino el camino para llegar a ellas.


Matemáticas con el cuerpo


Un ejemplo de ello fue nuestro proyecto “Línea, punto y plano”. Partimos de algo tan simple como un punto: lo buscamos en la naturaleza —en las semillas, en las huellas de los insectos, en las gotas de rocío— y lo representamos en nuestros propios dibujos. De ahí pasamos a la línea recta, trazándola con palos en la tierra, con cuerdas tendidas entre árboles y con nuestros propios cuerpos estirados en el suelo. La línea la vemos en el horizonte, dibujando nuestras montañas.
A medida que avanzábamos, descubrimos las relaciones entre líneas: paralelas, secantes y perpendiculares. ¿Cómo entenderlo mejor? Jugando. Dos niños se colocaban en el suelo como líneas que se cruzan y un tercero decidía si eran rectas paralelas o si formaban un ángulo. Con cuerdas también construimos figuras, caminamos sobre ellas y nos convertimos en ángulos vivientes: de 90°, agudos, obtusos…
Al mismo tiempo, el proyecto se unió al arte. Con pinturas y tizas representamos esos mismos puntos y líneas, combinándolos en creaciones que recordaban a la obra de Kandinsky. Así, la geometría se transformó en una experiencia estética, corporal y colectiva.
Y lo más importante: surgieron preguntas que van mucho más allá de la técnica. “¿Qué es un punto? ¿Existen los ángulos en la naturaleza o los hemos inventado nosotros? ¿Las matemáticas están ya en el bosque o solo aparecen cuando las dibujamos?”
De este modo, el aprendizaje se convierte en una aventura que conecta ciencia, arte, juego y filosofía. Las matemáticas dejan de ser abstractas para convertirse en algo vivo, que se toca, se camina y se siente.


La educación ecosocial como eje


En la Escuela Bosque Abellota entendemos que la educación ecosocial atraviesa todos los campos de conocimiento. No es una asignatura aislada, sino el eje que los conecta a todos: matemáticas, arte, ciencias, lenguaje… todo se nutre de la misma raíz, la vida en relación con el entorno y con los demás.
Así, cada proyecto, cada juego y cada descubrimiento se convierte en una oportunidad para aprender a mirar el mundo con respeto, conciencia y asombro.

Clínica Universitaria de Navarra estudia la prevención de la miopía, con la Escuela Abellota de Ulle

La Clínica Universitaria de Navarra estudia el efecto de la exposición solar en la prevención de la miopía, con la Escuela Abellota de Ulle (Jaca) como referencia positiva

Ulle (Jaca), 10 de junio de 2024. La Clínica Universitaria de Navarra ha puesto en marcha un innovador proyecto de investigación para analizar cómo la falta de exposición solar en la retina puede influir en el desarrollo de la miopía futura.

El estudio incluye a 26 estudiantes y 3 acompañantes, y tiene como finalidad comparar las características visuales de los niños y niñas que pasan más tiempo en la naturaleza —como sucede en la Escuela Abellota de Ulle, que funciona como escuela bosque y referente de exposición a la luz natural— con las de aquellos que permanecen habitualmente en espacios interiores bajo luz artificial.

La investigación está dirigida por el Dr. Sergio Recalde Maestre, investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universitaria de Navarra. Para resolver dudas antes o después de la participación, se puede contactar con él en el teléfono 948 425 600 (ext. 806499) o en el correo srecalde@unav.es.

El nombre del proyecto es: “La autofluorescencia conjuntival ultravioleta como posible biomarcador en la miopía y/o maculopatía miópica”.

Una necesidad urgente

La miopía es considerada por la comunidad científica un problema de salud pública mundial. Las previsiones apuntan a que en 2050 afectará al 50% de la población, y en su forma más grave —la miopía magna o patológica— puede causar discapacidad visual severa o incluso ceguera.

Este estudio busca determinar si un marcador presente en la esclera ocular podría actuar como biomarcador protector frente al desarrollo de la miopía y su progresión hacia la miopía magna.

Metodología del estudio

Además de pruebas realizadas en el Departamento de Oftalmología de la Universidad de Navarra, se recogen datos sobre antecedentes familiares, historial visual, hábitos de vida y actividades semanales de los participantes.

Las pruebas incluyen:

  • Medición de la refracción ocular, para conocer si existe miopía y su grado.
  • Biometría ocular con equipo de última generación, que mide la longitud axial del ojo, parámetro clave en el control de la miopía.
  • Fotografía del polo anterior ocular bajo luz normal y ultravioleta (CUVAF), una técnica segura y aceptada en medicina que permite analizar la autofluorescencia conjuntival.

Todas estas pruebas se realizan sin colirios, no afectan a la visión y no presentan riesgos para la salud visual.

Beneficios para los participantes

Los alumnos y acompañantes que participan reciben, si así lo desean, información sobre los resultados obtenidos, incluyendo el diagnóstico de miopía, su grado o la detección de otros problemas visuales. Al tratarse de un proyecto financiado en su totalidad, la participación no supone ningún coste para las familias.

Con esta investigación, la Clínica Universitaria de Navarra busca generar conocimiento científico clave para la prevención y control de la miopía, reforzando el papel de entornos escolares naturales, como el de la Escuela Abellota de Ulle, en el cuidado de la salud visual infantil.